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Santuarios Reportaje 8 min de lectura

Los animales que robaron el sol: babosas marinas que fotosintetizan

Ciertas babosas marinas del género Elysia roban los cloroplastos de las algas que comen y los mantienen funcionando dentro de sus propias células durante meses. Es el único caso conocido en el reino animal de apropiación estable de maquinaria fotosintética.

Los animales que robaron el sol: babosas marinas que fotosintetizan

A tres metros de profundidad, sobre una macroalga (alga pluricelular visible a simple vista) que ondula con la marea, una babosa del tamaño de una uña avanza despacio. Su cuerpo es verde esmeralda, con bordes casi translúcidos que dejan pasar la luz. Mientras pasta, no solo se alimenta: guarda parte de la alga dentro de sus propias células y la pone a trabajar. Durante los próximos meses, ese fragmento robado seguirá capturando fotones y produciendo azúcares para ella. La babosa se ha convertido, en parte, en un organismo fotosintético.

Foto: Generada con IA

El robo que dura meses

El fenómeno tiene nombre: cleptoplastia, del griego kleptes (ladrón). Consiste en sustraer los cloroplastos (los orgánulos celulares donde ocurre la fotosíntesis) de las células vegetales y mantenerlos vivos y funcionales dentro del propio cuerpo.1

No es un truco exclusivo de estos animales. Varios organismos unicelulares practican formas de cleptoplastia. Pero entre los animales, los sacoglosos (un grupo de babosas marinas conocidas como “chupadoras de savia” por su manera de alimentarse) son el único caso conocido de apropiación estable de maquinaria fotosintética.1

Su técnica es quirúrgica. En lugar de morder y triturar la alga entera, el sacogloso perfora la pared celular con una rádula especializada (una estructura dentada propia de los moluscos) y aspira el contenido, como quien pincha una burbuja y bebe su interior. La mayor parte de ese contenido se digiere. Los cloroplastos, no.1

La ingeniería del secuestro

Los cloroplastos robados terminan alojados en las células que revisten los divertículos digestivos, un sistema de conductos ramificados que se extiende por el cuerpo aplanado de la babosa. Allí, iluminados por la luz que atraviesa la piel casi transparente del animal, siguen haciendo fotosíntesis.2

El enigma científico es cómo es posible. Un cloroplasto no es una pieza autónoma: en la alga, depende de proteínas fabricadas bajo instrucciones del núcleo vegetal. Cuando la babosa se queda el cloroplasto, deja fuera el núcleo. Sin esa fábrica de repuestos, el orgánulo debería degradarse en pocos días. En varias especies de Elysia, los cloroplastos secuestrados permanecen fotosintéticamente activos durante meses.21

Un estudio lipidómico (análisis de los lípidos o grasas de las membranas celulares) publicado en 2026 en Frontiers in Marine Science aporta una pieza al rompecabezas. Al analizar las membranas de los cleptoplastos (cloroplastos robados), los investigadores encontraron que los orgánulos robados conservan la identidad lipídica del alga donante (siguen siendo, por dentro, reconociblemente “alga”) mientras el hospedador remodela selectivamente las membranas que los rodean. La babosa no convierte el cloroplasto en otra cosa: lo mantiene tal cual y ajusta su propio entorno celular para que la fotosíntesis siga funcionando.3

Una babosa verde del género Elysia pastando sobre una macroalga en un arrecife somero.

Foto: q phia (https://www.flickr.com/people/60477809@N03)

La lechuga del mar

La especie más estudiada es Elysia crispata, conocida como babosa lechuga por los pliegues ondulados de su cuerpo. Habita arrecifes someros y aguas poco profundas del Caribe, donde pasta sobre macroalgas a plena luz del día.4

Su coloración es una tarjeta de visita dietética: el tono del animal cambia según la especie de alga que ha consumido, de modo que individuos de una misma especie pueden presentarse en verdes intensos, azulados o amarillentos.4 El género Elysia reúne numerosas especies repartidas por mares tropicales y templados, y no todas retienen los cloroplastos el mismo tiempo: en algunas el robo dura días; en otras, meses.2

Para qué sirve llevar el sol dentro

La revisión de Cartaxana y Cruz resume el papel ecológico de la cleptoplastia: la fotosíntesis robada puede sostener al animal cuando la comida escasea, complementando la dieta con azúcares producidos en casa. En un arrecife donde las algas disponibles varían con la estación, llevar una reserva solar incorporada marca la diferencia entre sobrevivir y no hacerlo.2

Hay además un efecto de camuflaje. Una babosa cargada de cloroplastos verdes, inmóvil sobre una alga verde, se confunde con su propia comida. El robo alimenta y oculta a la vez.2

El animal que parece una hoja

Al mediodía, cuando la luz vertical penetra el agua somera, Elysia crispata extiende sus parapodios (lóbulos laterales del cuerpo) y aumenta la superficie expuesta al sol. Durante un rato, el animal deja de parecer un animal: es una lámina verde que realiza fotosíntesis, una hoja que decidió tener pies.

Ningún otro animal conocido hace esto de forma estable. Las babosas sacoglosas encontraron un atajo evolutivo que la ciencia todavía está desmontando pieza a pieza: en lugar de construir su propia maquinaria fotosintética, la roban ya fabricada y aprenden a mantenerla viva.

Pregunta para quien lee

Si un animal puede funcionar durante meses con órganos robados de un alga, ¿dónde termina el animal y empieza la planta? La próxima vez que veas una hoja moverse despacio, pregúntate: ¿quién está haciendo la fotosíntesis ahí dentro?


Fuentes

Nota metodológica: la duración de la retención de cloroplastos varía según la especie y el estudio; se ha usado el rango “de días a meses” para evitar precisión ficticia. El papel de la cleptoplastia en la supervivencia durante la escasez de alimento se presenta como hipótesis ecológica discutida en la revisión citada, no como un hecho medido en todas las especies de Elysia.

Footnotes

  1. Wikipedia, “Kleptoplasty”, consultada el 10 de julio de 2026. https://en.wikipedia.org/wiki/Kleptoplasty [Secundaria; media] 2 3 4

  2. Cartaxana, P. & Cruz, S., “Kleptoplasty: photosynthesis in the sea slug Elysia crispata”, en Reference Module in Life Sciences, Elsevier (2020). DOI: 10.1016/B978-0-12-809633-8.90675-3. [Revisión; alta] 2 3 4 5

  3. Rey et al., “Preservation and remodelling of chloroplast lipids in photosynthetic sea slug host cells”, Frontiers in Marine Science (2026). https://www.frontiersin.org/journals/marine-science/articles/10.3389/fmars.2026.1844230/full [Primaria; alta]

  4. Wikipedia, “Elysia crispata”, consultada el 10 de julio de 2026. https://en.wikipedia.org/wiki/Elysia_crispata [Secundaria; media] 2

Temas

babosas marinas Elysia kleptoplastia fotosíntesis sacoglosos arrecifes

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